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Un par de truquitos que utilizo en mis largas jornadas de trading

¿Habéis oído eso de que los pequeños detalles son los que dan sentido a la vida? ¿Se pueden aplicar a la operativa como si fueran trucos de trading?

Pues podemos aplicarlo a cada día para conseguir eso tan importante en un trader que es un estado anímico alucinante, impetuoso, arrollador.

Y saber si estamos preparados para una jornada más de bolsa, claro.

No puedo meterme en bolsa si no estoy a tope. Así que tengo un par de cosas que me dan luz verde o me prohíben comenzar a invertir:

La primera, tiene que ver con la imaginación y la improvisación:

-Cada mañana, cuando me despierto, me cuento (sí, me cuento a mí mismo, tal como lo lees) un relato de dos minutos cuya premisa fundamental es la imaginación. No puedo repetir escenarios, relaciones, rasgos principales de personajes, épocas y tramas, ni deben de mantener la misma tónica romántica, épica, histórica o infantil como mínimo en todo el mes. Si paso la prueba, me considero apto para ponerme a los mandos de la nave que navegará entre los gráficos. Si fallo, creedme, ni enciendo el ordenador porque sé que me estaría faltando a mí mismo.

¿Por qué lo hago? porque de esta manera, compruebo si tengo una mente despierta. Me servirá para captar y absorber toda la información posible del mercado e imaginar los escenarios siguientes. De eso se trata el trading.

Improvisando esto también me ayuda a confirmar que estoy preparado para ambientes hostiles en bolsa, principalmente aquellos que van en contra de mis operaciones o ponen en riesgo visiones financieras que había previsto para ese día. También para escenarios donde sé que el control del ego es importantísimo y no puedo cerrar una operación antes de que llegue a mi objetivo.

La segunda, con mantener mi felicidad al máximo nivel posible:

-Todos los días en los que me encuentro alejado de este objetivo, hablo con un amigo muy especial para mí. Estamos horas y horas hablando y diciendo lo bueno que tiene el otro, alejándonos de las cosas materiales y profundizamos en la vida misma. Aquí también me tienes que creer cuando te digo que es en este momento cuando el dinero y el trabajo dejan de tener importancia y vuelvo completo y realizado a seguir con mis inversiones.

También doy los buenos días a todo el mundo que me cruzo por la calle habitualmente. Esté o no preparado para invertir en bolsa. Tengo encandilada a una vecina octogenaria del barrio que me sonríe y hasta me acompaña un tramo dirección al trabajo y cuando lo hace, siempre pienso en lo diferente que sería mi camino sin ella. No la conozco, pero disfrutamos de la compañía y nos hacemos el día un poco mejor. Si tu escenario en la vida real es positivo, también lo propiciará en bolsa. Es evidente que siempre es un placer agradecer y ser agradecido. La vida compartida es más ¿No te parece?

Por cierto, gracias vecina, ¡mañana nos vemos!

¿Eso es suficiente para mantener el nivel?

¡Claro que no!, hay infinitas cosas más que podrían ayudarnos a exigirnos un poquito más, pero ya hablaré de ello en otra publicación. Hoy tocaba hablar de dos requisitos indispensables para empezar bien una jornada de trading.

Son dos pequeños detalles que si los aplicas, podrían marcarte la diferencia.

Recuerda mi lema, soy un inversor que invierte como piensa.

¡Feliz día querido lector!

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